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Desafiando los estereotipos de género

Linea morada

Psic. Flor Judith Martínez Espinosa
28/02/2026
prevención del suicidio

Los estereotipos de género son creencias que limitan nuestro comportamiento en función de nuestro sexo, y que tenemos internalizados a partir de lo que vivimos en nuestra historia al seno de una familia, inmersa en un entorno sociocultural determinado.

Se trata de una construcción social, en la que se esperan ciertos comportamientos que implican a qué estamos destinados a vivir, según seamos hombres o mujeres, e implican el rol de género masculino o femenino, aplicados desde el nacimiento. Si es niña, se espera que sea bonita, delicada y tierna, entre otras características; si es niño, que sea fuerte, intrépido, valiente y hasta conquistador Delgado, et al. 1998

Según Lamas 2002 : “El género se configura con el conjunto de normas y prescripciones que dictan la sociedad y la cultura, sobre el comportamiento femenino o masculino … Las mujeres paren a los niños y los cuidan: ergo, lo femenino es lo maternal, lo doméstico, contrapuesto con lo masculino que se identifica con lo público. Las variantes de lo masculino- femenino … establecen estereotipos las más de las veces rígidos que condicionan los papeles y limitan las potencialidades humanas de las personas (ya sea) al estimular o reprimir los comportamientos en función de su adecuación al género.”

Por supuesto, el primer lugar en que se puede experimentar esta sensación es en el hogar, en donde la división de las tareas y los derechos y oportunidades se ven influidos según la organización que la familia propone a partir de la influencia sociocultural, que alimenta estos estereotipos al exterior de ese núcleo:

“Las mujeres son para la casa; los hombres, para el trabajo”.

“¿Ingeniería? Jajajá, no hija, eso no es para ti, te van a agarrar de mensa”.

“¡Esta vieja! Mujer al volante, peligro constante”.

Revisa qué sensaciones te genera escuchar estas frases y otras más a las que te enfrentas diariamente en tu entorno e incluso en tu diálogo interno que, sin darte cuenta, te llegas a creer y te vulneran.

¿De qué manera podemos desafiar los estereotipos de género?

1. La atención en las sensaciones que nos generan estos estereotipos de género, puede ser la primera forma de desafiarlos. A pesar de los aprendizajes que tenemos desde la infancia, todos podemos experimentar agrado o desagrado. Estamos haciendo una guía íntimamente coherente con lo que en realidad deseamos.

Por ejemplo, si al escoger una carrera, siento atracción e interés y me apasiona realizar algunas tareas, que usualmente se identifican con la masculinidad, pero el “deber ser” de mi colectividad me indica que no es para mí, porque soy mujer. Entonces, puedo intentar colocar atención, primero, en mis sensaciones y satisfacción personal. Atender las sensaciones, emociones y sentimientos, es una primera forma de desafiar estereotipos de género. Para trabajarlo, en ocasiones es necesario el apoyo profesional, que se puede buscar para orientarnos y fortalecer nuestra confianza en nosotras mismas.

2. Si notas que tienes alguna confusión o conflicto con tu manera de expresar tu rol de género o la manera en que lo identificas, permítetelo. El rol, la identidad y la expresión de género, no son inamovibles, son construcciones que pueden ser modificadas. Hablarlo con gente de tu confianza y con profesionales del tema, te permite realizar estas elecciones que para ti implican experimentar estas peculiaridades que forman parte de ti y son muy válidas.

3. Permítete colocar límites cuando algunas personas juzguen o intenten cuestionar, o bien, obstaculizar tus derechos y oportunidades cuando intentas vivirte desde otros enfoques en cuanto a tu rol de género. Puede que te resulte complicado hacerlo, a veces es confuso puesto que se trata de prejuicios normalizados, que te pueden hacer creer que la otra persona puede participar de tus elecciones, pero no es así. Oriéntate con un profesional, que te acompañe a identificar qué emociones y creencias personales se involucran en tu respuesta a estas privaciones de tu derecho y dignidad para elegir.

4. Conoce tus propios prejuicios respecto de los estereotipos de género y evita juzgarte por ello, por el contrario, mira que se trata de un condicionamiento social, en donde tienes libertar de elegir si continuas o cambias. Trabaja en algunos objetivos y acciones concretas que te permitan realizar cambios.

5. Proporciona a otros empatía y solidaridad para tomar sus propias decisiones en relación con sus propias prácticas de su género, acompaña desde donde tú te identificas y expresa tu acuerdo con ellos. Concéntrate en su valor como persona, sin importar su identidad o expresión de género.

No olvides que ninguna persona puede elegir por ti, juzgar o ejercer coerción o fuerza, para manipular o limitar tu elección sobre tu identidad o expresión de género. En ese caso, estamos hablando de un acto violento, puesto que te somete a su control por alguna necesidad personal. Afecta tu bienestar emocional y tu nivel de vida. Identificar cómo te sientes en todo momento al expresar tu género, es tu responsabilidad y derecho.

Fuentes:

Delgado, Gabriela, Rosario Novoa y Olga Bustos 1996 Ni tan fuertes ni tan frágiles. Resultados de un estudio sobre estereotipos y sexismo en mensajes publicitarios de televisión y educación a distancia. Unicef/Pronam. México, 1998
Lamas, Martha 2002 La Antropología feminista y la categoría género. Cuerpo, diferencia sexual y género. Taurus, México.